Diferencias entre un decorador y un interiorista.

Al emprender el proceso de una reforma, debes contar con un equipo profesional experto en la elección de los detalles. Existen profesionales que realizan tareas complementarias pero que se diferencian en su formación y competencias. El decorador y el interiorista no se encargan de lo mismo. Es evidente que existen elementos comunes entre ambas profesiones, sin embargo, es importante tener claras las diferencias.

Funciones de un decorador

Cuando un decorador emprende un nuevo proyecto, analiza las posibilidades de un espacio para revestirlo de belleza estética a partir del análisis de las condiciones de iluminación de ese lugar, el reparto de los muebles, textura de los productos de textil hogar, distribución del espacio… Sin embargo, un decorador no tiene las competencias para eliminar un tabique, por ejemplo, para unir dos estancias diferentes ya que para tomar este tipo de decisiones es fundamental conocer información de arquitectura para respetar la seguridad de la vivienda.

Es decir, el decorador parte del espacio de la propia vivienda tal y como es para, a partir de allí, optimizar los recursos necesarios para dotar a un lugar de alma propia. Por tanto, el decorador cuida la función ornamental de un lugar al pintar, por ejemplo, las paredes del salón de un nuevo color o adornar la entrada de la casa con nuevos detalles. El decorador tiene muy en cuenta también la colorterapia, es decir, cómo las distintas gamas cromáticas no solo proyectan una sensación visual de un espacio sino que también influyen en el estado de ánimo.

Funciones del interiorista

Sin embargo, el interiorista va más allá de este potencial creativo ya que tiene el conocimiento necesario para dar una nueva forma al espacio de la casa al poder eliminar una pared, por ejemplo. Por tanto, el interiorista lleva a cabo proyectos de mayor dimensión.

Un interiorista tiene conocimientos de decoración, pero el decorador no tiene competencias de interiorista, esta es también una diferencia importante. Mientras que el objetivo principal de un decorador es la estética, por el contrario, el interiorista también estudia el hogar desde un punto de vista pragmático para que la reforma cubra las necesidades de la familia que vive en esa casa.

El interiorista pone en práctica su propia creatividad y la mejor técnica para profundizar en la propia estructura del espacio. Tiene el potencial necesario para crear un nuevo espacio a partir del previo. Por tanto, debe tener clara cuál es la normativa legal sobre construcción. De este modo, el interiorista analiza un espacio de una forma más profunda que el decorador que se queda en un ámbito más superficial, el campo visual de un lugar. Un interiorista debe garantizar la seguridad de un lugar.

En un proceso de reforma, el interiorista es aquel que colabora desde el principio de la obra con el arquitecto para tomar las decisiones pensando en los objetivos previamente definidos. Por el contrario, el decorador no se incorpora al proyecto hasta más tarde cuando la estructura del edificio está muy bien definida. Por tanto, para ser interiorista tienes que trabajar en equipo.

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